El presidente Maurizio Macrì y las mafias

Hora­cio Ver­bi­tsky Pagina12.com.ar EL LUNES EL PRESIDENTE Mau­ri­zio Macrì fir­mó con los sin­di­ca­tos de tra­ba­ja­do­res de la con­struc­ción y de obras sani­ta­rias y con la cáma­ra patro­nal de empre­sas con­struc­to­ras un deno­mi­na­do Acuer­do Fede­ral, que en rea­li­dad es una car­ta de inten­cio­nes. Incluye capa­ci­ta­ción para pre­ve­nir acci­den­tes labo­ra­les, modi­fi­ca­cio­nes lega­les que incen­ti­ven la con­struc­ción de vivien­das para alqui­ler si el Con­gre­so las aprue­ba, desgra­va­cio­nes impo­si­ti­vas si los gobier­nos pro­vin­cia­les y los ban­cos adhie­ren, cré­di­tos del Ban­co Nación a tasas y pla­zos que debe­rían ser atrac­ti­vos, reduc­ción de los pre­cios de ven­ta de inmue­bles para sec­to­res medios, si las empre­sas lo dispo­nen.

Anun­cia­do lue­go de la movi­li­za­ción a favor del gobier­no del sába­do 1º y en la sema­na del pri­mer paro gene­ral de la CGT, ese catá­lo­go de pro­pó­si­tos edi­fi­can­tes inten­tó mostrar un gobier­no acti­vo que man­tie­ne abier­tos los puen­tes con los repre­sen­tan­tes de los tra­ba­ja­do­res. Por eso descon­cer­tó a pro­pios y extraños que Macrì eli­gie­ra esa oca­sión para emi­tir un ígneo discur­so anti­sin­di­cal, fren­te a los ofi­cia­li­stas seria­les Gerar­do Mar­tí­nez, José Luis Lin­ge­ri y Andrés Rodrí­guez, los diri­gen­tes más dispue­stos a con­ci­liar con el Esta­do, cual­quie­ra sea su gobier­no.

Aún eufó­ri­co por el acto del 1º de abril, con­tó que un car­tel decía que “voté a Macrì por­que no quie­ro más mafias” y pro­me­tió luchar con­tra los “com­por­ta­mien­tos mafio­sos, que están en los sin­di­ca­tos, las empre­sas, la polí­ti­ca, la Justi­cia. No pode­mos acep­tar que nadie se crea el dueño de este país y con el dere­cho a poner palos en la rue­da siste­má­ti­ca­men­te. Voy a dar esa batal­la y le vamos a sacar el poder a cada uno de esos mafio­sos”. Al día siguien­te reu­nió a sus mini­stros y se pre­o­cu­pó por que tra­scen­die­ran las pala­bras que les diri­gió, a pro­pó­si­to del paro de la CGT que no podía impe­dir y que se con­cre­tó el jue­ves: “O los mafio­sos van pre­sos o nos vol­tean”.

Esta deli­be­ra­da rei­te­ra­ción pre­si­den­cial recuer­da la pri­me­ra denun­cia con­tra las mafias de Domin­go Caval­lo, dos meses antes de la elec­ción pre­si­den­cial de 1995, es decir el mismo uso pro­se­li­ti­sta que le da hoy Macrì: pre­sen­tar­se como el bien en lucha mor­tal con­tra el mal. Teo­lo­gía Polí­ti­ca I.

Pero tam­bién hace pen­sar en una nota publi­ca­da en este dia­rio hace un mes y medio. No tuvo la reper­cu­sión que mere­cía, aca­so por­que su títu­lo no per­mi­tía ati­sbar de qué tra­ta­ba, tenía la pro­sa ascép­ti­ca de la aca­de­mia y su fina iro­nía pasó inad­ver­ti­da para el apu­ra­do lec­tor de dia­rios. “Andra­ga­thos”, es el títu­lo. El tex­to expli­ca que esa pala­bra pro­vie­ne del gre­coi­ta­lia­no usa­do en Cala­bria y está con­sti­tui­da por andrós –hom­bre– y aga­thòs –bel­lo y bue­no– enten­di­do como vale­ro­so o cora­ju­do.

Andra­ga­thos no se refie­re a los pequeños feli­nos que desde hace un tiem­po enti­bian los sil­lo­nes de la polí­ti­ca argen­ti­na, como una nove­do­sa invec­ti­va ado­sa­da al apel­li­do pre­si­den­cial.

En los dia­lec­tos cala­bre­ses andra­ga­thos da ori­gen a la pala­bra ndran­ghi­ta, que ita­lia­ni­za­da se vuel­ve ndran­ghe­ta. Esos tér­mi­nos están ausen­tes de la len­gua y del léxi­co polí­ti­co argen­ti­no, pero rever­be­ran en la teo­ría del Esta­do de un año a esta par­te, sigue ese tex­to de admi­ra­ble suti­le­za. Su autor, el filó­so­fo Roc­co Car­bo­ne, es pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal de Gene­ral Sar­mien­to, se reco­no­ce discí­pu­lo de David Viñas e inve­sti­ga sobre los discur­sos polí­ti­cos y cul­tu­ra­les.

Para Car­bo­ne, Ndran­ghe­ta es poder. Espe­so, anti­guo, con­fia­ble, que con­cen­tra pre­sti­gio, con­trol del ter­ri­to­rio y dine­ro. Esa orga­ni­za­ción mafio­sa cala­bre­sa descan­sa sobre una estruc­tu­ra fami­liar. La fami­lia natu­ral (ndri­na) se amplía hacia la fami­lia mafio­sa (ndran­ghe­ta), que con­tro­la ter­ri­to­rios muy defi­ni­dos, sobre los que actúa como con­tra­po­der de las insti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas. La ndri­na es el secre­to del éxi­to de la ndran­ghe­ta en el pla­no cri­mi­nal, jun­to con el sigi­lo de quien, como for­ma de infil­trar la polí­ti­ca y las insti­tu­cio­nes, pre­fie­re las bam­ba­li­nas a las luces del esce­na­rio.

Despren­di­da de sus orí­ge­nes rura­les en el siglo XIX, la ndran­ghe­ta se espe­cia­li­zó en la obra públi­ca, edi­li­cia y de infrae­struc­tu­ra y arti­cu­ló un nudo de inte­re­ses, líci­tos e ilí­ci­tos alre­de­dor de arqui­tec­tos, inge­nie­ros y polí­ti­cos. Aho­ra inte­gran la ndran­ghe­ta moder­nos empre­sa­rios con doc­to­ra­dos de uni­ver­si­da­des muchas veces pri­va­das, capa­ces de expre­sar­se y hacer nego­cios en varias len­guas. Para Car­bo­ne, la ndran­ghe­ta pone en diá­lo­go lo local con lo glo­bal, en el cru­ce entre dos dimen­sio­nes anti­té­ti­cas: lo arcai­co, con sus ritos cen­te­na­rios, y lo ultra­mo­der­no. Costum­bres ance­stra­les y eco­no­mía glo­ba­li­za­da. Armas y dro­gas, como otras mafias ita­lia­nas, pero tam­bién lici­ta­cio­nes y finan­cia­mien­tos públi­cos, inver­sio­nes inmo­bi­lia­rias, ope­ra­cio­nes finan­cie­ras.

Nació en Cala­bria y desde ahí se proyec­ta hacia el resto del mun­do. Sus miem­bros ocu­pan car­gos polí­ti­cos en aquel­los paí­ses en los que la ndran­ghe­ta ope­ra. Debi­do a la estruc­tu­ra fami­liar, los apel­li­dos per­ma­ne­cen. Piro­mal­li de Gio­ia Tau­ro, Tri­po­do de Sam­ba­tel­lo, De Ste­fa­no de Reg­gio Cala­bria, Nitra de San Luca, Nto­ni Macrì de Sider­no, enu­me­ra Car­bo­ne. Macrì con acen­to gra­ve en la ì, como lo escri­bo desde que cono­cí la histo­ria fami­liar del actual pre­si­den­te argen­ti­no.

(O sea, Anto­nio Macrì, un nom­bre y apel­li­do cono­ci­dos en la polí­ti­ca argen­ti­na, agre­go yo. Otro Anto­nio Macrì, Toni­no para quie­nes lo cono­cie­ron en las acti­vi­da­des cul­tu­ra­les y de bene­fi­cen­cia que lo ocu­pa­ban, era el her­ma­no de Fran­co. Anto­nia Macrì es la hija del pre­si­den­te).

Sider­no que­da a 30 kiló­me­tros de Poli­ste­na, en los lla­nos de Gio­ia Tau­ro, don­de hizo su for­tu­na con una empre­sa con­struc­to­ra Gior­gio Macrì, el padre de Fran­co, Pía y Toni­no, abue­lo de Mau­ri­zio y Jor­ge y tam­bién de Ange­lo Cal­ca­ter­ra, par­te de la ndri­na y aso­cia­do en los nego­cios fami­lia­res. Según Roc­co Car­bo­ne, el puer­to de Gio­ia Tau­ro, el mayor de Cala­bria, fue con­strui­do y sigue bajo el con­trol de fami­lias de la ndran­ghe­ta.

Ange­la Nocio­ni escri­bió en el bise­ma­na­rio Per­fil que Gior­gio Macrì era hijo de una fami­lia de ter­ra­te­nien­tes y ade­más reci­bió del Esta­do la con­ce­sión del Cor­reo en la región de Roma. En las postri­me­rías de la segun­da guer­ra mun­dial fue uno de los fun­da­do­res del Par­ti­do del Hom­bre Común, l’uomo qua­lun­que, que expre­sa­ba los temo­res y la insa­ti­sfac­ción de las cla­ses medias con la demo­cra­cia que suce­de­ría al fasci­smo. La ideo­lo­gía qua­lun­qui­sta era anti­po­lí­ti­ca, con descon­fian­za de lo públi­co, recha­zo al pago de impue­stos y exal­ta­ción del indi­vi­dua­li­smo. Ese par­ti­do obtu­vo un buen cau­dal de votos en la pri­me­ra elec­ción de posguer­ra, hasta que el Vati­ca­no inter­ce­dió ante los Esta­dos Uni­dos vic­to­rio­sos, cuyas tro­pas aún ocu­pa­ban Ita­lia, para que la fuer­za esco­gi­da como con­ten­ción del comu­ni­smo no fue­ra el qua­lun­qui­smo sino la demo­cra­cia cri­stia­na.

Gior­gio se diri­gió a la Argen­ti­na en 1946 y tres años después lo siguie­ron sus hijos. Fran­co se casó con la rica here­de­ra Ali­cia Blan­co Vil­le­gas, que ape­nas era una ado­le­scen­te, y en 1959 die­ron a luz al pri­mo­gé­ni­to que hoy pre­si­de la Argen­ti­na. Toni­no tuvo a Jor­ge, el pri­mo inte­li­gen­te de Mau­ri­zio, y Pia a Ange­lo Cal­ca­ter­ra, el pro­pie­ta­rio nomi­nal de las empre­sas fami­lia­res hasta el últi­mo acto de pre­sti­di­gi­ta­ción por el cual que­da­ron ano­ta­das a nom­bre de Mar­ce­lo Mind­lin, quien desde esta sema­na suce­de a Clau­dio Avruj como pre­si­den­te del Museo de la Shoah. Con 26.381 hec­tá­reas en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires, el Gru­po Agro­pe­cua­rio Blan­co Vil­le­gas inte­gra la cúpu­la de los mayo­res ter­ra­te­nien­tes del país.

Los nom­bres Jor­ge y Anto­nia, los lati­fun­dios agra­rios, las empre­sas con­struc­to­ras, la con­ce­sión del cor­reo, la incur­sión en polí­ti­ca con un par­ti­do indi­vi­dua­li­sta y anti­po­lí­ti­co. Los cor­si y ricor­si de Vico, en una misma fami­lia, a cabal­lo de tres siglos y dos con­ti­nen­tes.

Trans­cri­bo en for­ma tex­tual el rema­te del artí­cu­lo de Roc­co Car­bo­ne:

“Los apel­li­dos de estas fami­lias se amplia­ron regio­nal­men­te, a tra­vés de matri­mo­nios. A nivel nacio­nal e inter­na­cio­nal, a tra­vés de los múl­ti­ples fenó­me­nos migra­to­rios de Cala­bria hacia el mun­do. Una región pró­di­ga para con la ‘inmi­gra­ción colo­ni­za­do­ra’ fue, por ejem­plo, el Río de la Pla­ta. Basta vol­ver a los apel­li­dos que sopor­tan los per­so­na­jes de la lite­ra­tu­ra social de Boe­do. Pero tam­bién se encuen­tran en el mun­do de la polí­ti­ca local actual. Apel­li­dos y lógi­cas: mane­ras de hacer. La desi­gna­ción en el Gobier­no de empre­sa­rios en áreas espe­cia­li­za­das del Esta­do reve­la un reclu­ta­mien­to de fun­cio­na­rios entre ami­gos y fami­lia­res, vín­cu­los ultra­cer­ca­nos. Estas elec­cio­nes están vin­cu­la­das a una lógi­ca ‘fami­liar’. Por­que la fami­lia es un bien que hay que cui­dar, en Cala­bria y en la Argen­ti­na. ¿Expli­ca­rá esta lógi­ca la con­do­na­ción de la deu­da (70.000 mil­lo­nes de pesos) del Cor­reo Argen­ti­no, admi­ni­stra­do por una empre­sa del gru­po Macrì, para con el Esta­do nacio­nal? ¿Será casua­li­dad que hace unos días en el puer­to de Gio­ia Tau­ro, con­strui­do y con­tro­la­do por la ‘ndran­ghe­ta, hayan desem­bar­ca­do 55 kilos de cocaí­na pro­ce­den­tes de la Argen­ti­na, por un valor esti­ma­do de 11 mil­lo­nes de euros?”.

Roc­co Car­bo­ne se radi­có en la Argen­ti­na en 2004. Pero nació hace 42 años en Con­sen­za, tam­bién en la región de Cala­bria, a una hora y media de auto de Sider­no y Poli­ste­na. Es decir que habla con cono­ci­mien­to de cau­sa. ¿El pre­si­den­te Macrì tam­bién?

El encubrimiento

Es difí­cil encon­trar mejor ejem­plo de con­duc­ta mafio­sa que el encu­bri­mien­to del aten­ta­do de 1994 a la sede de la DAIA, el órga­no polí­ti­co de las orga­ni­za­cio­nes sio­ni­stas en la Argen­ti­na, y la AMIA, la mutual de la colec­ti­vi­dad judía en el país. Un fal­lo del Tri­bu­nal Oral Fede­ral 3 anu­ló en 2004 todo lo actua­do por el juez Juan Galea­no “en bene­fi­cio de polí­ti­cos ine­scru­pu­lo­sos” y orde­nó sen­tar­lo a él en el ban­quil­lo de los acu­sa­dos, jun­to con los fisca­les de la cau­sa y con otros respon­sa­bles de desviar la inve­sti­ga­ción y encu­brir a los auto­res del aten­ta­do. En la instruc­ción de la nue­va cau­sa a car­go del juez Ariel Lijo, tam­bién resul­ta­ron pro­ce­sa­dos el ex pre­si­den­te Car­los Menem, sus mini­stros Car­los Corach y Hugo Anzor­re­gui, el ex jefe de la Divi­sión Anti­ter­ro­ri­sta de la Poli­cía Fede­ral, comi­sa­rio Fino Pala­cios, el ex pre­si­den­te de la DAIA, Ruben Bera­ja, y el ex agen­te de la SIDE Patri­cio Pfin­nen que pagó 400.000 dóla­res al desar­ma­dor de autos roba­dos Car­los Tel­lel­dín para que acu­sa­ra a una ban­da de poli­cías bonae­ren­ses, auto­res de muchos deli­tos comu­nes pero no del aten­ta­do. Lue­go de inter­mi­na­bles dila­cio­nes, el jui­cio por el encu­bri­mien­to comen­zó en 2015 ante el Tri­bu­nal Oral Fede­ral 2 que inte­gran los jue­ces Néstor Costa­bel, Jor­ge Gori­ni y Kari­na Peril­li. El gobier­no del ex pre­si­den­te Néstor Kirch­ner, que reco­no­ció ante la Comi­sión Inte­ra­me­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos la respon­sa­bi­li­dad del Esta­do por el encu­bri­mien­to invir­tió mil­lo­nes de dóla­res en la fisca­lía espe­cial crea­da en 2004 para reen­cau­zar la inve­sti­ga­ción, a car­go del fiscal Nata­lio Alber­to Nisman. Pero diez años después se con­fir­ma­ron las denun­cias de los fami­lia­res de las víc­ti­mas del aten­ta­do: Nisman usó ese dine­ro para via­jar por el mun­do bien acom­paña­do y dele­gó las tareas de la cau­sa a los apa­ra­tos de inte­li­gen­cia local, israe­lí y esta­dou­ni­den­se, que uti­li­za­ron el expe­dien­te para avan­zar sus inte­re­ses en el com­ple­jo esce­na­rio de Medio Orien­te, con­for­man­do así un segun­do encu­bri­mien­to. Las fil­tra­cio­nes de Wiki­leaks mostra­ron que antes de pre­sen­tar sus escri­tos el fiscal los some­tía al escru­ti­nio de la emba­ja­da de Esta­dos Uni­dos, que le seña­la­ba el rum­bo a seguir. Cuan­do ya sobre el final de su man­da­to la ex pre­si­den­te CFK qui­so poner fin a ese escán­da­lo, Nisman y sus man­dan­tes la invo­lu­cra­ron en una fan­ta­sio­sa denun­cia por trai­ción a la patria.

El actual gobier­no impul­só la rea­per­tu­ra de la cau­sa ya fene­ci­da de la denun­cia del fiscal, a la que inten­ta sumar la inve­sti­ga­ción por su muer­te, que sin nin­gún ele­men­to de prue­ba con­si­de­ra un homi­ci­dio y que la Cor­te Supre­ma de Justi­cia sin nin­gún fun­da­men­to extra­jo de la justi­cia cri­mi­nal y la depo­si­tó en el pan­ta­no fede­ral de la ave­ni­da Py. En las audien­cias del jui­cio por el encu­bri­mien­to, la que­rel­la de la DAIA tra­ta de que no avan­ce el escla­re­ci­mien­to de las respon­sa­bi­li­da­des de su ex pre­si­den­te Bera­ja, cuyo direc­tor eje­cu­ti­vo en aquel­los años fue el actual secre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos, Clau­dio Avruj. La sema­na pasa­da renun­cia­ron los dos abo­ga­dos de la que­rel­la del Mini­ste­rio de Justi­cia y Dere­chos Huma­nos, Maria­na Stil­man y Eze­quiel Stra­j­man, por­que el mini­stro Ger­mán Gara­va­no deci­dió sumar­se a la estra­te­gia de la DAIA, por medio del abo­ga­do de la UCR Miguel Inchau­sti y no buscar la ver­dad sino la con­ve­nien­cia polí­ti­ca. Al mismo tiem­po, el Poder Eje­cu­ti­vo envió al Con­gre­so un proyec­to de ley exi­gi­do por la DAIA, que habi­li­ta el jui­cio en ausen­cia, lo cual per­mi­ti­ría cer­rar el caso con un fal­lo sólo en apa­rien­cia legal, con­de­nan­do a quie­nes los apa­ra­tos de inte­li­gen­cia de Washing­ton y Tel Aviv seña­len.

Tal como se anti­ci­pó el domin­go pasa­do aquí, Macrì fir­mó aho­ra el decre­to 229/17, que la pro­pa­gan­da ofi­cial pre­sen­ta como una orden de descla­si­fi­car toda la infor­ma­ción de inte­li­gen­cia sobre el aten­ta­do para ontri­buir a su escla­re­ci­mien­to pero que en la rea­li­dad signi­fi­ca todo lo con­tra­rio. El decre­to 395/15, fir­ma­do por la ex pre­si­den­te, ya había dispue­sto esa descla­si­fi­ca­ción. La docu­men­ta­ción fue entre­ga­da hace dos años a la Uni­dad Fiscal de Inve­sti­ga­ción del aten­ta­do (UFI/AMIA), jun­to con la lla­ve de las bases de inte­li­gen­cia don­de se guar­da, en el edi­fi­cio Baro­lo, de Ave­ni­da de Mayo al 1300, ya que por su peso y volu­men era impo­si­ble mudar­la a la sede de la UFI/AMIA, fren­te a la Pla­za de Mayo. El decre­to de Macrì, Gara­va­no y el jefe de gabi­ne­te Mar­cos Peña Braun entre­ga esos archi­vos en for­ma ile­gal para su recu­pe­ra­ción, con­ser­va­ción, digi­ta­li­za­ción, siste­ma­ti­za­ción y aná­li­sis a la Uni­dad espe­cial AMIA del Mini­ste­rio de Justi­cia, crea­da en 2000 por Fer­nan­do De la Rúa y aho­ra a car­go del radi­cal pata­gó­ni­co Mario Cima­de­vil­la, jun­to con la par­ti­da pre­su­pue­sta­ria que se le reta­ceó al Gru­po Espe­cial de Rele­va­mien­to Docu­men­tal de la Pro­cu­ra­ción Gene­ral (GERAD). Con Cima­de­vil­la cola­bo­ra­rán espe­cia­li­stas de la Uni­ver­si­dad de San Andrés, una de las can­te­ras de reclu­ta­mien­to de cua­dros para el gobier­no de los CEOs. Sólo la Fisca­lía pue­de dispo­ner cual­quier tarea sobre la docu­men­ta­ción y con­vo­car a la UEI/AMIA del Poder Eje­cu­ti­vo, a la Poli­cía Fede­ral, a la Gen­dar­me­ría, a la Pre­fec­tu­ra, a la Poli­cía de Segu­ri­dad de aero­puer­tos o quien con­si­de­re nece­sa­rio y no a la inver­sa, despla­zar al Mini­ste­rio Públi­co por una depen­den­cia del gobier­no nacio­nal.

La intru­sión de este comi­sa­rio polí­ti­co en una tarea que se venía rea­li­zan­do con serie­dad pro­fe­sio­nal hace pen­sar que deben haber­se encon­tra­do allí mate­ria­les explo­si­vos sobre la respon­sa­bi­li­dad esta­tal y de las pro­pias agen­cias de inte­li­gen­cia, que antes del aten­ta­do tenían la tarea de impe­dir­lo y una vez pro­du­ci­do de inve­sti­gar­lo. La escu­de­ría Stiu­so sabe lo que hay allí, y Mar­ta Orly o Mir­na Iri­ga­ray, rein­cor­po­ra­da por la AFI en octu­bre pasa­do, lo sabe mejor que nadie. Aho­ra cor­re peli­gro de desa­pa­ri­ción. “Con este decre­to retro­ce­de­mos más de 20 años”, decla­ró Lau­ra Gin­sberg, inte­gran­te de una de las aso­cia­cio­nes de fami­lia­res de las víc­ti­mas, por­que “le qui­ta los archi­vos a la Uni­dad Fiscal para entre­gár­se­los a…Arribas y Maj­da­la­ni. Es una infa­mia”. Pasa­do maña­na se lo dirá en la cara a Gara­va­no, jun­to con la exi­gen­cia de “aper­tu­ra incon­di­cio­nal de los archi­vos secre­tos, de for­ta­le­ci­mien­to del gru­po de tra­ba­jo de rele­va­mien­to docu­men­tal de la Fisca­lía y de repu­dio al proyec­to del Poder Eje­cu­ti­vo de ley de jui­cio de ausen­cia, recla­man­do la con­for­ma­ción de una Comi­sión Inve­sti­ga­do­ra Inde­pen­dien­te”.

El extravío

La Pro­cu­ra­do­ra Gene­ral Ale­jan­dra Gils Car­bó dic­ta­mi­nó que la deten­ción pre­ven­ti­va de Mila­gro Sala es arbi­tra­ria y dijo que la Cor­te Supre­ma de Justi­cia debe dejar­la en liber­tad de inme­dia­to. La Cor­te no tie­ne pla­zos para deci­dir, pero Avruj le pidió a la Comi­sión Inte­ra­me­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos que no con­ce­die­ra la medi­da cau­te­lar soli­ci­ta­da por Amni­stía, ANDHES y el CELS antes de su visi­ta al país, a par­tir del 22 de mayo, por­que para esa fecha espe­ra­ba que ya se hubie­ra pro­nun­cia­do el máxi­mo tri­bu­nal inter­no. Antes aún, el 8 de mayo visi­ta­rá el país el Gru­po de Tra­ba­jo sobre Deten­ción Arbi­tra­ria de las Nacio­nes Uni­das. Den­tro de diez días el Gru­po se reu­ni­rá en Gine­bra, don­de Avruj podrá desple­gar su meli­flua seduc­ción con el mismo pro­pó­si­to. Esos dos orga­ni­smos inter­na­cio­na­les de pro­tec­ción de los Dere­chos Huma­nos opi­na­ron que la deten­ción de Mila­gro es arbi­tra­ria y que debe recu­pe­rar lo antes posi­ble su liber­tad, tal como ha hecho aho­ra la Pro­cu­ra­ción Gene­ral. Esto rati­fi­ca que en cuan­to se deja atrás Macon­do, sea en Gine­bra, Washing­ton o Bue­nos Aires, el dere­cho recu­pe­ra vigor y la pre­po­ten­cia del poder retro­ce­de.

No obstan­te, es pre­ci­so seguir con aten­ción las manio­bras que inten­te el ase­dia­do pre­si­den­te de la Cor­te, Ricar­do Loren­zet­ti, cuyo jui­cio polí­ti­co fue soli­ci­ta­do por la legi­sla­do­ra de la Alian­za Cam­bie­mos Eli­sa Car­rió. Loren­zet­ti tie­ne la fan­ta­sía de desa­sir­se del cla­vo calien­te de los dos recur­sos extraor­di­na­rios por la liber­tad de Mila­gro Sala, con una deten­ción domi­ci­lia­ria que la víc­ti­ma no pidió ni con­sien­te. “La deten­ción domi­ci­lia­ria es para los geno­ci­das y yo no come­tí nin­gún cri­men” dijo cuan­do dos envia­dos de Gara­va­no y Avruj la son­dea­ron sobre esa pro­pue­sta extor­si­va. Tal vez inspi­ra­do en esa fra­se, Loren­zet­ti pidió los distin­tos expe­dien­tes en los que mili­ta­res pri­va­dos de su liber­tad por crí­me­nes de lesa huma­ni­dad, soli­ci­tan ser tra­sla­da­dos de uni­da­des peni­ten­cia­rias a su casa. La sema­na pasa­da Loren­zet­ti se foto­gra­fió flan­quea­do por el juez argen­ti­no Clau­dio Glock y el bra­si­leño Ser­gio Moro, los per­se­gui­do­res judi­cia­les de CFK y de Lula. Moro fue invi­ta­do al país por el Cole­gio de Abo­ga­dos de la City de Bue­nos Aires, que reú­ne a los estu­dios de abo­ga­dos de gran­des empre­sas, aquel­los que en 1976 redac­ta­ron el decre­to por el que el dic­ta­dor Jor­ge Vide­la y su mini­stro José de Mar­tí­nez de Hoz dero­ga­ron el artí­cu­lo 1º del Códi­go Pro­ce­sal Civil y Comer­cial que impe­día la actua­ción en los asun­tos patri­mo­nia­les “de jue­ces extra­n­je­ros o de árbi­tros que actúen fue­ra de la Repú­bli­ca”; que en la déca­da siguien­te diseña­ron el mode­lo de pri­va­ti­za­cio­nes que dila­pi­dó el capi­tal social acu­mu­la­do por gene­ra­cio­nes de argen­ti­nos y que ya en este siglo, liti­ga­ron con­tra el Esta­do en el CIADI.

La misma mano se reco­no­ce en el decre­to 29 del 12 de ene­ro de este año por el que Macrì, Peña Braun y Luis Capu­to auto­ri­za­ron la emi­sión de nue­va deu­da exter­na por 20.000 mil­lo­nes de dóla­res, renun­cian­do a opo­ner la defen­sa de inmu­ni­dad sobe­ra­na ante “los tri­bu­na­les esta­dua­les y fede­ra­les” de Nue­va York y Lon­dres. El decre­to 231 con­cre­tó la misma resi­gna­ción de sobe­ra­nía ante los tri­bu­na­les de la Con­fe­de­ra­ción Hel­vé­ti­ca por 3.000 mil­lo­nes de fran­cos sui­zos. Del pre­si­den­te de la Cor­te, quien ha fir­ma­do un libro en el que se afir­ma que los jui­cios por crí­me­nes de lesa huma­ni­dad son par­te del con­tra­to social de los argen­ti­nos, pue­de espe­rar­se cual­quier cosa por­que ha extra­via­do el rum­bo y se sien­te acor­ra­la­do. Cue­sta creer que Ele­na Highton, Juan Maque­da, Hora­cio Rosat­ti y Car­los Rosen­kran­tz ten­gan tan poco respe­to por si mismos como para acom­pañar­lo en la opro­bio­sa equi­pa­ra­ción de la orga­ni­za­do­ra social jujeña con secue­stra­do­res, tor­tu­ra­do­res y ase­si­nos.

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