Polistena, el pueblito calabrés que tiene militantes macristas

Marina Artusa Clarin.com “ESCUCHEME, ¿cómo hago para hablar con Mauricio? Lo quiero felicitar pero no sé cómo comunicarme con él. He llamado en numerosas ocasiones a mi primo, Franco, pero me pasan de una secretaria a la otra y finalmente no logro dar con él”, se lamenta desde Calabria Renata Iemma, prima hermana de Franco Macri y prima segunda del presidente argentino. Renata conservó el número que le dejé hace meses cuando estuvimos en Polistena, un pueblo de Calabria de algo más de diez mil habitantes, rastreando los orígenes italianos de los Macri.

mauricio macri presidente
Mauricio Macri
“No sé si se acordará de mí. Usted estuvo en mi casa y hablamos de mi familia que emigró a la Argentina. Pensé en llamarla porque seguro que usted habla con Mauricio o le puede hacer llegar mi mensaje de felicitación”, me sobreestima. Renata se jubiló como maestra de Polístena, en la provincia de Reggio Calabria, hace unos años. Soltera y tímida, vive con una hermana que no goza de muy buena salud, de frente a la fuente que recuerda a los caídos en la Primera Guerra Mundial donde figuran dos combatientes de apellido Macri. Aquí mismo, en octubre de 2014, cuando le tocaron timbre y bajó a abrir se encontró con el lejano pariente de la Argentina del cual ella había guardado los recortes de los diarios italianos que hablaban de él. Mauricio, su esposa Juliana y su primo, el intendente de Vicente López Jorge Macri, querían conocerla, recorrer este pueblo sin mayores atractivos turísticos para las guías de viajes y saber más de la tierra donde nació Giorgio Macri, el abuelo aventurero que se dedicó a la construcción y hasta fundó el Partido Político del Hombre Qualquiera en 1946.

La historia nómade de la familia comenzó en la década del ’30 -año en el que nació Franco Macri en Roma-, cuando su padre, Giorgio, obtuvo licitaciones para construir en Africa y su esposa, Lea Lidia Garbini, se negó a seguirlo. Hija de una familia acomodada de empresarios del transporte, Lea tomó decisiones de vanguardia para aquellos tiempos: se separó de su marido y se mudó a Roma con Franco, el mayor de sus tres hijos. Giorgio Macri dejó Italia en 1947 rumbo a la Argentina. Dos años después, Franco se embarcó en el Liberty junto a sus dos hermanos menores -Pia, de 16, y Tonino, de 14-. Tenía 18 años y tres días después de haber desembarcado en Buenos Aires ya había conseguido trabajo en una empresa que construía casas populares en Ciudad Evita.

El Mauricio que Renata recibió en su casa de Polistena era por entonces jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. “El abuelo de Mauricio y mi mamá, María Macri, eran hermanos. Nosotros conocimos a Mauricio en 2014 cuando vino a Polistena. Habló con el intendente de aquí y se preparaba para la campaña electoral. Quería conocer sus raíces italianas -contó Renata más de una vez-. Unos meses después me vino a visitar su hija mayor con una amiga.” Ni lerdo ni perezoso, el Municipio de Polistena, una comuna con una densidad de población de 918 habitantes por kilómetro cuadrado -en la ciudad de Buenos Aires es de más de 15.000-, respondió con buenos reflejos a la victoria de Mauricio Macri. En su primera reunión luego de las elecciones argentinas, el presidente del Consejo Comunal, Giuseppe Borghese, se puso de pie en la sala y, delante de una bandera argentina que presidió durante todo el día la sesión del Consejo, señaló: “Queremos felicitar a quien podríamos llamar nuestro conciudadano, Mauricio Macri, flamante presidente de la Argentina”. Ese día Michele Tripodi, intendente de Polistena, se cansó de dar entrevistas: “La elección de Macri es un evento histórico para nuestra ciudad porque no había sucedido jamás que un hijo de un inmigrante se convirtiera en el presidente de un estado soberano, en este caso, de la Argentina -decía Tripodi-. Es la reivindicación de todos aquellos que emigraron en el pasado por motivos de trabajo, por necesidad. En el caso de Macri, se trata de un polistenense que afirma en el mundo lo mejor de la Calabria y esto nos pone orgullosos como comunidad”.

En Italia, la prensa se hizo eco del triunfo presidencial de Macri considerándolo “uno de nosotros”: “Conocemos bien la historia de nuestros emigrados. Historias hechas de sacrificios, necesidad, trabajo, esperanza, donde las esperas iniciales podían transformarse en desilusiones o grandes éxitos -aprovechó el intentendente Tripodi para seguir declarando-. La elección de Mauricio Macri no borra ninguno de nuestros problemas, pero es un evento histórico, digno de ser contado con orgullo. Polistena y Calabria se volvieron, gracias a Macri, muy importantes del otro lado del océano y en el mundo. Como tal vez ocurrió para los negros de Estados Unidos con la elección de Obama, el primer presidente de color de la historia, así para todos nuestros emigrados hoy es un día de gran felicidad y reivindicación.

mauricio macri
Mauricio Macri
”Polistena, el pueblo de 4.280 familias, tiene una pasticceria histórica que dio la bienvenida a Macri cuando vino de visita: Salvatore Lombardi, dueño de la Antica Pasticceria, horneó una torta que decoró con la imagen de los dos países -Italia y Argentina- y un Benvenuti (Bienvenidos) escrito con chocolate. Lombardi todavía conserva en su celular la foto que se hizo con Macri, Awada y el primo del presidente delante de su confitería donde los jubilados se dan cita a la tardecita para tomar, de pie -no hay mesitas ni sillas-, un ristretto o un licor de almendras. Recuerda, también, que los visitantes le pidieron los turrones típicos calabreses que él embaló y mandó a la dirección de la Municipalidad de Vicente López que le dio Jorge Macri, pero que nunca llegaron a manos de sus destinatarios: quedaron varados en la Aduana kirchnerista y nadie los reclamó. Tal vez ahora alguien se ocupe de rescatarlos. La visita de Macri a Polistena incluyó una parada en lo del barbiere del pueblo para afeitarse: “Le recordé que cuando él era presidente de Boca nosotros, los del Milan, les ganamos la copa Intercontinental”, cuenta el peluquero.

“Todavía hay gente que me para por la calle para felicitarme -dice Renata-. No sé qué hacer. Me da mucha vergüenza.” Desde que Macri pasó por Polistena, ella enciende la computadora más seguido y lo googlea. Ni hablar desde que es jefe de Estado. “Ahora lo hago con más curiosidad. Basta poner ‘Mauricio Macri presidente’ y aparecen todas las noticias que tienen que ver con él -dice ella-. La que más me conmovió fue ver el abrazo con su padre, Franco, cuando ganó. Esa imagen es bellísima.” El pedido de ayuda de Renata para poder volver a hablar con Mauricio Macri es tierno y movilizador. Una consulta al secretario de Medios de la Presidencia Jorge Grecco conduce a Anita, la histórica secretaria del presidente. Anita escucha conmovida la historia de Renata y pide que le deje el celular. Asegura que el presidente Macri está complicado en estos días pero que, en cuanto pueda, él mismo la va a llamar para saludarla. “¿En serio le dijo eso? Pero mire que yo no espero tanto ... ¿Quién soy yo para que me llame el presidente de la Argentina? -dice Renata-. Yo sólo quería felicitarlo. A través de una conocida que tengo en la embajada británica conseguí la dirección de la casa de Mauricio en Buenos Aires y le mandé un telegrama.” Renata pasó la Nochebuena con su hermana esperando el llamado que tal vez llegaba desde la Argentina para Navidad. Todavía no tuvo suerte. “Hay tiempo. Hace apenas un mes que ganó las elecciones y todavía menos desde que se hizo cargo de la presidencia”, se consuela Renata. Y espera.

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